Page 606 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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—Entonces quizá no surta tan buen efecto
como supones —dijo lord Finkle‐McGraw, con
cara triste y voz perpleja.
Colin Finkle‐McGraw decidió interpretar el
comentario como un rasgo de ingenio dirigido
principalmente a Elizabeth; pero claro, los
padres de niños pequeños deben tener por
fuerza un sentido de la ironía diferente al de las
personas no discapacitadas.
—No podemos dejar que pase su vida entre las
portadas de tu libro mágico, padre. Es como un
pequeño imperio interactivo, con Elizabeth de
emperatriz, emitiendo todo tipo de decretos
espeluznantes a sus obedientes subditos. Es
importante traerla a la realidad de vez en
cuando, para que adquiera algo de perspectiva.
—Perspectiva. Muy bien, espero veros a
vosotros y a Elizabeth, con su nueva perspectiva,
en la cena.
—Buenas tardes, padre. Señora Hackworth —
dijo el hombre más joven, y cerró la puerta, una
pesada obra maestra del arte de la ebanistería y
un absorbente de decibelios bastante efectivo.
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