Page 721 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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extraordinariamente grande, como del tamaño
de una caja de pan montada sobre la puerta,
estaba llena de engranajes y tenía una gran
manivela colgando del centro.
La puerta estaba equipada con una pequeña
mirilla. Mirando por ella, Nell pudo ver que el
soldado no tenía llave. En su lugar, tomó un trozo
corto de cadena, como del tamaño de su brazo,
que colgaba de un gancho cerca de la puerta, y
lo metió en la cerradura gigante. Luego le dio a
la manivela. El mecanismo se activó, la cadena
sonó, y al final el cerrojo saltó, encerrando a la
Princesa Nell en la mazmorra. Inmediatamente
la cadena salió de la cerradura y cayó al suelo.
El soldado la recogió del suelo y la volvió a
colgar de la pared. Luego se alejó ruidosamente
y no volvió hasta muchas horas más farde,
cuando le trajo algo de pan y agua, metiéndolo
por la abertura en medio de la puerta, justo por
encima de la cerradura mecánica.
No le llevó mucho tiempo a la Princesa Nell
explorar los limitados confines de la celda. En
una esquina, enterrado por el polvo y los
desechos, encontró algo duro y frío, y tiró para
mirarlo mejor: era un fragmento de cadena,
oxidado, pero claramente del mismo tipo que
las que había visto por todo el Castillo Turing.
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