Page 717 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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paredes. El giro de todos aquellos ejes y en‐
granajes producía el ruido omnipresente que
había notado antes.
Un eje horizontal corría a lo largo de cada
pared en el salón del trono, más o menos a la
altura del pecho de un hombre. Ese eje pasaba
por una especie de cajo de transferencia a
intervalos corros. Un rechoncho y cuadrado eje
salía proyectado de cada caja de transferencia
en ángulo recto, surgiendo directamente de la
pared. Esas cojas de cambio rendían a coincidir
con la localización de los soldados.
El soldado que pulía la armadura del señor
dio la vuelta alrededor de una de las rodilleras,
y al hacerlo, dio la espalda a la Princesa Nell.
Ésta se sorprendió oí ver un gran agujero
cuadrado en medio de su espalda.
Nell sabía, vagamente, que el nombre Castillo
Turing era una pista; había estudiado algo sobre
Turing en la academia de la señorita Matheson.
Estaba relacionado con los ordenadores. Podía
haber ido a las páginas de la Enciclopedia y
mirarlo, pero había aprendido a dejar que el
Manual contase la historia a su manera.
Claramente, los soldados no eran hombres con
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