Page 716 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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La habitación estaba oscura y fría, aunque
algo de luz entraba por las ventanas de la
galería en lo alto de la bóveda. En las paredes
había hombres con armaduras alineadas, muy
quietos. Sentado en medio de la habitación, en
un trono dos veces más alto que un hombre,
había un gigante, vestido con una armadura
que relucía como un cristal. Debajo de él, había
un hombre con armadura que sostenía un trapo
y un cepillo, limpiando vigorosamente las
espinilleras de su señor.
—Bienvenida al Castillo Turing —dijo el
señor con voz metálica.
Para entonces, los ojos de la Princesa Nell se
habían acostumbrado a la oscuridad, y podía
ver algo más tras el trono: un enorme Eje, tan
grueso como el palo principal de un galeón,
hecho con el tronco de un gran árbol confinado
y reforzado con grandes placas y bandas de
bronce. El Eje giraba continuamente, y la
Princesa Nell pensó que debía de estar
transmitiendo IQ potencia del enorme molino en
lo alto. Enormes engranajes, negros y llenos de
grasa, estaban unidos al Eje y transferían su
potencia a otros ejes más pequeños situados
horizontalmente en todas las direcciones y que
desaparecían a través de agujeros en las
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