Page 830 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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Arriba  y  abajo  por  el  río,  los  muelles


               funerarios  estaban  llenos  de  familias  de


               refugiados  que  arrojaban  cadáveres  al


               Huangpu;  cuerpos  demacrados  envueltos  en


               sábanas blancas, con el aspecto de cigarrillos.


               Las autoridades de la República Costera habían


               establecido un sistema de pases en los puentes


               para evitar que los refugiados rurales ocupasen


               las  relativamente  espaciosas  calles,  plazas,


               atrios  y  pasillos  de  Pudong  y  paralizasen  los


               trabajos de las oficinas. Para cuando Nell cruzó,


               un  par  de  cientos  de  refugiados  la  habían


               escogido como probable fuente de limosnas y


               la  esperaban  con  demostraciones  ensayadas:


               mujeres sosteniendo niños demacrados, o niños


               mayores  a  quienes  habían  enseñado  a  colgar


               comatosos en sus brazos; hombres con heridas


               abiertas,  tíos  sin  piernas  que  caminaban


               intrépidamente sobre los muñones a través de


               la  multitud,  chocando  con  las  rodillas  de  la


               gente. Sin embargo, los taxistas eran más fuertes


               y más agresivos que los rurales, y tenían una


               reputación tan terrible que creaban espacio a su


               alrededor  en  las  multitudes,  y  eso  tenía  más


               valor  que  el  vehículo  en  sí;  un  vehículo  se


               quedaba atrapado en el tráfico, pero la gorra de


               taxista  generaba  un  campo  de  fuerza  mágico


                                                                                                     830
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