Page 831 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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que permitía a las personas a quienes llevaba ir


               más rápido que los demás.





                  Los taxistas también convergieron sobre Nell,


               y  ella  escogió  el  mayor  y  regateó  con  él,


               cruzando los dedos y probando algunas pala‐


               bras  en  shanghainés.  Cuando  los  números


               llegaron  a  la  cifra  adecuada  para  él,  se  dio  la


               vuelta de pronto para enfrentarse a la multitud.


               La rapidez del movimiento echó atrás a la gente,


               y el trozo de bambú de un metro que llevaba en


               la mano también ayudó. Caminó hacia delante


               y Nell fue tras él, ignorando el millar de tirones


               en  su  larga  falda,  intentando  no  preguntarse


               cuál  de  los  mendigos  era  un  Puño  con  un


               cuchillo  oculto.  Si  su  ropa  no  hubiese  estado


               hecha con nanomaterial irrompible se hubiera


               quedado  desnuda  en  el  espacio  de  una


               manzana.





                  Madame  Pmg  todavía  tenía  un  negocio


               decente. Sus clientes estaban dispuestos a sufrir


               algunos inconvenientes para llegar allí. Estaba a


               poca  distancia  de  los  puentes,  y  la  madame


               había  puesto  a  algunos  taxistas  salvajes  como


               escoltas personales. El negocio era asombrosa‐


               mente  grande  dada  la  escasez  de  terreno  en


                                                                                                     831
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