Page 833 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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Como  autora,  Nell,  por  supuesto,  nunca


              entraba en la misma habitación que el cliente. La


              mujer  con  la  minifalda  la  escoltó  a  una  habi‐


              tación  de  observación  cercana,  en  la  que  una


              línea de cine de la habitación contigua ocupaba


              la mayor parte de una pared.





                 Si no lo hubiese sabido ya, Nell hubiese visto


              por el uniforme del cliente que era un coronel de


              las  Fuerzas  Unidas  de  Su  Majestad.  Vestía  un


              uniforme  completo,  y  las  diversas  insignias  y


              medallas  indicaban  que  había  pasado  buena


              parte de su carrera asignado a varias unidades


              de  Defensa  del  Protocolo,  había  resultado


              herido en acción varias veces, y había mostrado


              heroísmo excepcional en una ocasión. De hecho,


              estaba  claro  que  era  alguien  muy  importante.


              Repasando la media hora anterior, Nell vio que,


              sin ser sorprendente, había llegado vestido de


              paisano,  llevando  el  uniforme  en  cartera  de


              cuero. Vestir el uniforme debía de ser parte del


              escenario.





                 En aquel momento estaba sentado en un típico


              recibidor victoria‐no, sorbiendo té de una tacita


              de Royal Albert decorada con la imagen de un


              rosal luchador. Parecía nervioso; le habían hecho


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