Page 834 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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esperar durante media hora, lo que era parte del
montaje. Madame Ping le decía continuamente
que nadie se había quejado nunca de tener que
esperar demasiado por un orgasmo; que los
hombres se lo podían hacer a sí mismos cuando
querían, y que era por lo que lleva hasta él por
lo que pagaban. Las lecturas biológicas parecían
confirmar la regla de madame Ping: la
respiración y el pulso eran altos, y tenía una
erección media.
Nell oyó abrirse una puerta. Cambiando a
otro ángulo vio una doncella que entraba en la
habitación. Su uniforme no era tan descara‐
damente sexy como muchos otros en el
departamento de vestuario de madame Ping; el
cliente era sofisticado. La mujer era china, pero
interpretaba su papel con el acento atlántico
medio actualmente de moda entre los
neovictorianos.
—La señora Braithwaite le verá ahora.
El cliente entró en un salón contiguo, donde le
esperaban dos mujeres: una anglo de mediana
edad y una mujer eurasiática muy atractiva, de
unos treinta años. Se realizaron las
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