Page 926 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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La aurora la encontró en el corazón del gran


              bosque.  El  Castillo  del  Rey  Coyote  estaba


              construido  sobre  una  alta  meseta  boscosa


              rodeado  de  montanos:  Nell  estaba  a  varias


              horas  de  camino.  Bien  alejada  de  la  carretera


              empleada por los mensajes del Mercado de los


              Cifradores, estableció su campamento bajo un


              saliente rocoso al lado del río, protegida del frío


              viento  húmedo  y  a  salvo  de  los  ojos  de  los


              centinelas  cuervos,  y  encendió  un  pequeño


              fuego para preparar algo de té y gachas.


                  Durmió  hasta  la  mitad  de  la  tarde,  luego  se


              levantó,  se  bañó  en  las  frías  aguas  de  la


              corriente,  y  desató  el  paquete  de  hule  que


              había traído con ello. Éste contenía uno de los


              trajes que vestían los mensajeros que galopaban


              hacia  y  desde  el  Mercado  de  los  Cifradores.


              También  contenía  algunos  libros con mensajes


              cifrados:  mensajes  auténticos  enviados  desde


              varios  puestos  del  mercado  y  dirigidos  al


              Castillo del Rey Coyote.


                 Al abrirse camino por entre el bosque hacia el


              camino, oyó un masivo ruido de cascos y supo


              que el primer contingente de mensajeros había


              atravesado  el  paso  después  de  esperar  a  que


              posase la tormenta. Nell esperó unos minutos y


              luego  los  siguió.  Saliendo  al  gran  camino


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