Page 932 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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Nell  se  encontró  en  un  patio  verde  lleno  de


              flores, frente a la Torre del Rey; un palacio alto


              que  parecía  haber  sido  tallado  de  un  único


              trozo  de  diamante  del  tamaño  de  un  iceberg.


              Para entonces el sol se escondía por el oeste, y


              sus rayos de color naranja encendían las paredes


              de la torre y proyectaban pequeños arco iris por


              todas partes como astillas de un tazón roto. Una


              docena más o menos de mensajeros hacían cola


              frente a las puertas de la torre. Habían dejado


              los  caballos  en  una  esquina  del  patio  donde


              había  agua  y  forraje.  La Princesa Nell hizo lo


              mismo y se unió a la cola.


                  —Nunca  he  tenido  el  honor  de  traer  un


              mensaje al Rey Coyote —dijo la Princesa Nell al


              mensajero que estaba delante de ella en la cola.


                  —Es una experiencia que nunca olvidarás —


              dijo el mensajero, un joven presumido de pelo


              negro y perilla.


                  —¿Por  qué  tenemos  que  hacer  cola?  En  los


              puestos del Mercado de los Cifradores, dejamos


              los  libros  sobre  las  mesas  y  seguimos  nuestro


              camino.


                  Varios  mensajeros  se  dieron  la  vuelta  y


              miraron  a  la  Princesa  Nell  desdeñosos.  El


              mensajero de la perilla controló visiblemente su


              diversión y dijo:


                                                                                                     932
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