Page 364 - Sumerki - Dmitry Glukhovsky
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D Dm mi it tr ry y   G Gl lu uk kh ho ov vs sk ky y                                                                                                                              S Su um me er rk ki i   ( (C Cr re ep pú ús sc cu ul lo o) )


           catástrofes naturales se veía mucho movimiento por los

           pasillos:  el  capital  de  nuestro  planeta,  que  en  aquel

           cuidado  edificio  tenía  uno  de  sus  muchos  puestos


           avanzados,  no  estaba  nunca  de  vacaciones.  Dos

           operarios  con  limpísimos  monos  de  color  naranja  se


           afanaban en pintar el techo.


                  Como de costumbre, entré en el ascensor y pulsé el

           número  cuatro  en  el  tablero  revestido  de  aluminio.  A


           continuación  cerré  los  ojos  y  respiré  hondo.  El  aire

           estaba  impregnado  de  un  aroma  apenas  perceptible:

           una  mezcla  de  maderas  nobles  envejecidas  y  de  un


           discreto  perfume  para  hombres  que  suelen  llevar  los

           millonarios  de  edad  madura,  pero  todavía  enérgicos,

           cuando navegan al timón de sus yates, blancos como la


           nieve.


                  En  esta  ocasión  me  recibió  una  pulcra  morena  de

           mediana  edad,  bronceada  con  rayos  UVA.  Me  sonrió


           amablemente  y  tomó  la  carpeta  con  la  traducción.  A

           continuación  se  dirigió  a  una  caja  fuerte  que  se

           encontraba  al  fondo  de  la  oficina  y  sacó  una  nueva


           carpeta, idéntica a la anterior, pero con una etiqueta en

           la que se leía un número distinto.


                  —Le  agradecemos  la  rapidez  con  la  que  ha


           realizado  el  trabajo.  En  el  caso  de  este  encargo  era

           especialmente importante.




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