Page 389 - Sumerki - Dmitry Glukhovsky
P. 389
D Dm mi it tr ry y G Gl lu uk kh ho ov vs sk ky y S Su um me er rk ki i ( (C Cr re ep pú ús sc cu ul lo o) )
En el centro de la macabra floración colgaba la
Nezavisimaya Gazeta, y encima de ésta una revista de
crucigramas.
El titular de la Nezavisimaya estaba escrito en letras
muy grandes, que no podían pasar inadvertidas: EL
MAYA NOS OBSERVA EN TODO MOMENTO.
El barullo de la multitud se sosegó, porque los
atronadores latidos de mi corazón me impedían oírlo.
Me apoyé en una farola y elevé los ojos al cielo para
rezar, pero lo encontré cubierto de nubarrones. Cuando
por fin hice acopio de valor y miré al quiosco, el funesto
periódico seguía en el mismo sitio.
En cuanto hube logrado dominarme, le rogué al
vendedor que me diera la Nezavisimaya. Me miró con
asombro —o tal vez me lo pareciera a mí—, y por ello
sufrí un ataque de vergüenza, como la del adolescente
que se compra su primer condón. Compré varios otros
periódicos con la esperanza de que el que de verdad me
importaba quedara oculto entre los demás y no atrajese
las miradas burlonas de todo el mundo.
Esperé hasta que estuve en el metro. En cuanto
hube ocupado uno de los asientos con el forro de cuero
rajado y me hube convencido de que ninguno de los
viajeros demostraba curiosidad por mí, saqué de nuevo
el periódico.
Página 389

