Page 432 - Sumerki - Dmitry Glukhovsky
P. 432
D Dm mi it tr ry y G Gl lu uk kh ho ov vs sk ky y S Su um me er rk ki i ( (C Cr re ep pú ús sc cu ul lo o) )
para expresar mi protesta.
Como en esta ocasión había venido sin
acompañante, Nabatchikov tenía que hacer a la vez los
papeles de poli bueno y poli malo. La mueca maliciosa
se esfumó de su rostro sin afeitar, y en vez de ésta
apareció otra que pretendía expresar comprensión, e
incluso misericordia.
—¿O es usted también una víctima? ¿Acaso se han
aprovechado de usted? ¿Le han obligado a trabajar en
este texto? ¿Y había llegado a un momento en el que ya
no se atrevía a dejarlo porque temía por su vida?
—No sabía a quién podía dirigirme —le susurré—.
La policía no se encarga de fenómenos mágicos.
—Si usted supiera de cuántas cosas tiene que
encargarse la policía... —Suspiró y se golpeó la
barriga—. Pero le voy a decir que aquí no se ha
producido ningún fenómeno mágico. ¿Acaso ha llegado
usted a ver al tigre y al diablo ese de los que nos
hablaba? ¡No! Ni tampoco los ha visto nadie. Los
asesinos han tratado de despistarnos con pistas falsas.
Pero también podría ser que perteneciera usted a su
secta. Bueno, volvamos al asunto principal. Acaba de
decirnos usted que esos asquerosos textos estaban
traducidos del español. ¿Podría darme el original?
—Sí, por supuesto. Ahora mismo. —Entré en la
Página 432

