Page 184 - Un Mundo Devastado - Brian W Aldiss
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por las consecuencias.
Con tranquila desesperación (¿era eso?),
Mercator le respondió:
—Dentro de dos días seguiré sus indicaciones,
doctor... Si es que todavía estamos aquí.
Ante esto, el médico hizo una tiesa reverencia
y se marchó.
Desde los mullidos sillones junto a la ventana
podía ver la plaza a través de los postigos
venecianos. Varias personas caminaban por allí en
medio del brillante sol de la tarde, y pensé que todo
se iba poblando poco a poco. Estábamos muy lejos
del suelo, durante un rato había olvidado que
aquella habitación estaba en el piso diecisiete.
—Me está causando un pequeño problema,
señor Noland —dijo Mercator, sentado de tal modo
que pudiera estudiarme, como lo había hecho ya
una vez en una oficina anónima, muchos años
atrás—. No tengo idea del capricho que lo ha hecho
venir a verme así, pero no podré permitirle que
continúe libre, al menos hasta mañana a la noche,
cuando hayan pasado los fuegos artificiales y yo
esté de regreso en Inglaterra.
—He venido a explicar el modo inocente en que
me impliqué en sus asuntos. Lo que está haciendo
usted aquí no me interesa, excepto en lo que
concierne a Justine Smith.
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