Page 52 - Un Mundo Devastado - Brian W Aldiss
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De un modo oscuro aunque patente, esta idea
me pareció una actitud errónea ante la vida. ¿Qué
consecuencias tendría este error? ¿Adonde me
llevaría?
Caía la oscuridad, pero acallé las protestas de
mis dos acompañantes e insistí en que nos
dirigiéramos a la playa. El sol se ponía cuando nos
deslizamos por última vez por el costado del gran
barco detenido; la luz casi se había extinguido
cuando llegamos con la balsa a la playa y miramos
a
nuestro alrededor. A un lado estaba el mar,
negro aunque el sonido de las olas sugería una
vivacidad que no mostraba. Al otro lado, el
desierto, de superficie quebrada. A lo lejos, en la
costa, en el lugar donde yo había visto la torre,
ardía una luz, trémula en medio del calor.
—Iremos en esa dirección —dije; me sentía
lleno de poder, un caudillo—. Hacia allá hay signos
de civilización.
Luego, la reacción me abatió. Caí de bruces
contra la arena.
Cuando me desperté había un líquido caliente
en mi boca. Alguien se inclinaba sobre mí para
darme sopa. Una luz y un fuego ardían cerca,
transformando el terreno accidentado del rostro de
Thunderpeck en una tierra extraña.
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