Page 54 - Un Mundo Devastado - Brian W Aldiss
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labradores en su granja. Y tenía una razón más
próxima, aunque entonces casi no me atrevía a
pensarla: el Granjero conocía mi traición a Jess...
Ahora todo es historia, pero cuando estaba
recostado allí en aquella playa, apenas menos fértil
que las tierras de que era dueño el Granjero, me
adormecí recordando mi época de labrador (el
nombre cortés y corriente para designar a un
criminal).
Pudo haber sido aquel monstruo caduco en el
agua el que me produjo los sueños de la granja. El
carguero nuclear era una creación poderosa; y aún
así había terminado su carrera. En este sentido se
parecía a la granja. Y había un parecido mucho más
profundo. En ambos había una cualidad primitiva,
una gigantesca fuerza desnuda con la que el
hombre no podía convivir sin cambiar. A aquel
gigantesco dinosaurio que yacía muerto en la
playa lo había matado yo mismo. En cambio, la
vida en la granja casi había terminado conmigo...
Los campos eran todos cuadrados u oblongos,
y de muchos kilómetros de lado. Cuando uno o
dos de ellos limitaban con una de las raras
carreteras, allí se construía una aldea. Uso la vieja
terminología penal: las ʹaldeasʹ eran simples
grupos de barracas a los que regresábamos
exhaustos por la noche. Aun recordaba con
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