Page 56 - Un Mundo Devastado - Brian W Aldiss
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Más gritos, pero debían hacerlo adrede, no
para dar órdenes, pues se producía demasiada
confusión. Un guardia
empujándonos, golpeando a una mujer en el
pecho y el hombro, abofeteando a un hombre que
parecía querer defenderla. Silencio animal en
nosotros mientras entregábamos nuestras ropas a
una guardiana situada detrás de un mostrador.
Aquellos guardias eran a menudo labradores que
habían cumplido su pena; incapaces de readaptarse
a la vida de las ciudades, permanecían el resto de
sus días en las aldeas.
Desnudos, ahora no teníamos nada, nada más
que el sudor y la suciedad de nuestros cuerpos.
Horribles flaquezas, las hinchazones y
deformaciones de la avitaminosis, cientos de
forúnculos y manchas, como cosas vivas que
crecieran sobre rocas... Entramos en un estrecho
corredor en el que nos bañan las duchas. Miedo al
agua, codos enrojecidos se hunden en mis costillas.
El olor del agua, algo en ella que hiere los ojos. Un
viejo con pies defectuosos que se cae de espaldas y
gime cuando le ayudamos a levantarse. Su pequeño
órgano blanco, una valva marina. Gritos otra vez,
empujones hacia otro cuarto.
De nuevo los guardias nos meten prisa. Un
joven de mentón fuerte protesta y es golpeado... Lo
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