Page 226 - El Gran Dios Pan y otros relatos - Arthur Machen
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popular  de  diablerie  de  viejas,  palos  de  escoba  y


            cómicos  gatos  de  rabo  enhiesto.  Así,  los  griegos



            consideraban a sus horribles Furias como damas


            benéficas, y los pueblos del norte han seguido su


            ejemplo.  Proseguí  mis  investigaciones,  hurtando


            horas  a  otros  trabajos  más  imperativos,  y  me


            formulé  esta  pregunta:  suponiendo  que  estas


            tradiciones  fuesen  ciertas,  ¿quiénes  eran  los


            demonios  que,  según  los  relatos,  asistían  a  los



            aquelarres? No necesito decir que deseché lo que


            llamaría  las  hipótesis  sobrenaturales  de  la  Edad


            Media y llegué a la conclusión de que las hadas y


            los  diablos  eran  de  la  misma  raza  y  origen;  una


            invención que, sin duda, la fantasía gótica de los


            viejos tiempos exageró y distorsionó, aunque creo


            firmemente que bajo toda esa imaginería subyacía


            un oscuro fondo de verdad. En cuanto a algunas


            de las supuestas maravillas, dudaba. Aunque me



            resistía  a  aceptar  que  algún  caso  concreto  de


            espiritismo moderno pudiera contener un ápice de


            autenticidad,  no  estaba,  sin  embargo,  del  todo


            preparado para negar que, de vez en cuando, tal


            vez un caso entre diez millones, el cuerpo humano


            encubre  poderes  que  nos  parecen  mágicos,


            poderes  que,  lejos  de  proceder  de  las  alturas  y



            conducirnos                    a        ellas,           son          en          realidad


            supervivencias  de  las  profundidades  del  ser.  La

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