Page 225 - El Gran Dios Pan y otros relatos - Arthur Machen
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de modo que los juguetones elfos de Shakespeare
están ya muy lejos del original auténtico, y el
verdadero horror se disfraza de traviesa malicia.
Pero en los viejos cuentos, esas historias que solían
provocar que los hombres se persignaran al
sentarse alrededor del fuego a oírlas, la situación
es bien diferente. Encontré un espíritu
completamente opuesto en ciertos relatos de niños,
hombres y mujeres que desaparecieron
extrañamente de la tierra. Fueron vistos en el
campo por un labriego caminando en dirección a
un altozano verde y redondeado y nunca más se
les volvió a ver; y se cuentan historias de madres
que dejaron a sus hijos durmiendo tranquilamente,
con la puerta de la cabaña toscamente atrancada
con un leño, y al regresar no encontraron al
regordete y sonrojado pequeño sajón, sino a una
criatura delgada y consumida, de piel cetrina y
penetrantes ojos negros, producto de otra raza.
Pero existieron, además, otros mitos más siniestros
todavía: el miedo a las brujas y a los hechiceros, la
espeluznante malignidad del aquelarre, y la
creencia en demonios que se mezclaron con los
hijos de los hombres. Y así como hemos convertido
a las terribles hadas en un grupo de elfos benignos,
aunque monstruosos, ocultamos la negra perfidia
de la bruja y sus compañeras bajo una imagen
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