Page 224 - El Gran Dios Pan y otros relatos - Arthur Machen
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frecuentes  lecturas  de  libros  anticuados  y


            misceláneos  prepararon  en  buena  medida  el



            terreno,  y  luego,  cuando  me  convertí  de  algún


            modo  en  especialista,  sumergiéndome  en  los


            estudios  conocidos  como  etnológicos,  de  vez  en


            cuando me sorprendieron algunos hechos que no


            cuadraban  con  la  opinión  científica  ortodoxa,  y


            algunos  descubrimientos  que  parecían  aludir  a


            algo todavía ignoto para nuestra investigación. En



            particular, llegué a convencerme de que gran parte


            del folklore del mundo no es sino una exagerada


            relación de acontecimientos realmente sucedidos,


            y especialmente me atrajeron los cuentos de hadas,


            la  buena  gente  de  las  razas  célticas.  Ahí  creía


            detectar  una  pizca  de  adorno  y  exageración,  el


            disfraz  fantástico,  la  gente  pequeña  vestida  de


            verde y oro retozando entre las flores, y me parecía


            observar una indudable analogía entre el nombre



            dado a esta raza (supuestamente imaginaria) y la


            descripción de su aspecto y costumbres. Lo mismo


            que  nuestros  remotos  antepasados  llamaron  a


            estos  seres  terribles  «  hadas  buenas»  ,


            precisamente  porque  los  temían,  así  los  han


            ataviado con formas encantadoras, sabiendo que


            de  verdad  eran  todo  lo  contrario.  También  la



            literatura se ocupó de ellos desde un principio y


            presto una inestimable ayuda a su transformación,

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