Page 232 - El Gran Dios Pan y otros relatos - Arthur Machen
P. 232
fueron para mí preciosas; y poco después, cuando
me enteré del resto de la historia y averigüé que el
pobre viejo había estado contando lo que podía
verse por las noches en cierta colina agreste,
insinuando prodigios jamás escuchados, y que lo
encontraron muerto en esa misma colina, mi
exultación fue extrema, pues comprendí que
estaba dejando atrás el terreno de las conjeturas.
El paso siguiente fue todavía más importante.
Hace muchos años que poseo un extraordinario
sello de piedra, un trozo deslustrado de piedra
negra, de dos pulgadas de largo entre el mango y
la estampilla, cuyo extremo es un tosco hexágono
de una pulgada y cuarto de diámetro. En conjunto,
tiene la apariencia de uno de esos largos y
anticuados atacadores para la pipa. Me fue
enviado de Oriente por un agente, que me informó
que había sido encontrado cerca del solar de la
antigua Babilonia. Pero los caracteres grabados en
el sello eran para mí un enigma insufrible. Tenían
algo del tipo cuneiforme, aunque con llamativas
diferencias que detecté a primera vista, y fueron
inútiles todos mis esfuerzos por leer la inscripción
según las hipótesis que estipulan las normas para
el desciframiento de la escritura en punta de
flecha. Semejante enigma hería mi orgullo, y a
ratos perdidos sacaba el Sello Negro del estuche y
231

