Page 237 - El Gran Dios Pan y otros relatos - Arthur Machen
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retrasó,  sin  duda,  en  buena  medida;  y,  sin


            embargo, cuando pienso en esos años, me asombra



            el vasto alcance de mi investigación sobre el Sello


            Negro. Convertí mi estudio en un centro y reuní


            antiguas  transcripciones  de  todas  las  partes  del


            mundo  y  de  todas  las  épocas.  Decidí  que  nada


            debía  pasarme  inadvertido,  que  aceptaría  y


            seguiría el más imperceptible de los indicios. Pero,


            a  la  vez  que  probaba  inútilmente  un  significado



            tras otro, empecé a desesperarme con los años, y


            me preguntaba si no sería el Sello Negro la única


            reliquia de alguna raza que desapareció de la tierra


            sin dejar ninguna otra huella de su existencia, que


            pereció finalmente, como se dice de la Atlántida,


            en  algún  gran  cataclismo,  anegados,  tal  vez,  sus


            secretos  bajo  el  océano,  o  sepultados  en  las


            entrañas de las montañas. Este pensamiento enfrió


            un  poco  mi  entusiasmo,  y  aunque  seguí



            perseverando, ya no fue con la misma convicción.


            El azar vino en mi ayuda. Estando de paso por una


            importante ciudad del norte de Inglaterra, tuve la


            oportunidad de visitar el más que estimable museo


            que  hace  tiempo  fue  fundado  en  aquel  lugar.  El


            conservador  era  uno  de  mis  corresponsales.


            Mientras  curioseábamos  la  vitrina  de  los



            minerales, me llamó la atención un espécimen —


            un trozo de piedra negra de unas cuatro pulgadas

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