Page 243 - El Gran Dios Pan y otros relatos - Arthur Machen
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el  profesor  Gregg  se  había  ahogado  y  que  su


            cuerpo  debía  de  haber  sido  arrastrado  mar



            adentro.


              La señorita Lally paró de hablar y miró al señor


            Phillips con ojos interrogantes. El, por su parte, se


            hallaba  sumido  en  un  profundo  ensueño,  y  al


            levantar  la  vista  y  contemplar  el  bullicio  de  las


            reuniones  vespertinas  en  la  plaza,  hombres  y


            mujeres apresurándose a participar de la cena, y



            multitudes  acercándose  ya  a  los  teatros  de


            variedades, todo el zumbido y la prisa de la vida


            actual  les  parecieron  irreales  y  quiméricos,  un


            sueño matinal después de despertar.



























































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