Page 330 - El Gran Dios Pan y otros relatos - Arthur Machen
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dijo: « bienaventurado sea el que engendró al
obispo, que ordenó al clérigo, que casó al hombre,
que poseyó a la mujer, que moldeó la colmena, que
albergó a la abeja, que recogió la cera de la que está
hecho mi único amor verdadero» . Luego sacó un
gran cuenco dorado de una alacena, y una gran
jarra de vino de un armario, y vertió un poco de
vino en el cuenco; después metió poco a poco el
maniquí en el vino y lo lavó todo él. Luego se
dirigió a un aparador, cogió un pequeño pastel
redondo, se lo puso en la boca a la figura, y
después cargó con ella suavemente y la tapó.
Sir Simon, que había estado espiando todo el
tiempo, pese a hallarse terriblemente asustado, vio
inclinarse a la dama y extender los brazos, susurrar
y cantar; entonces, el caballero descubrió junto a
ella a un apuesto joven que la besaba en los labios.
Y juntos bebieron vino del cuenco dorado, y juntos
se comieron el pastel.
Pero cuando salió el sol, únicamente quedaba el
diminuto muñeco de cera, que la dama escondió
otra vez en el hueco de debajo de la cama.
De modo que sir Simon se enteró perfectamente
de quién era la dama, y esperó y vigiló hasta que el
plazo que ella fijó casi hubiera finalizado, y sólo
faltara una semana para cumplirse el año y un día.
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