Page 333 - El Gran Dios Pan y otros relatos - Arthur Machen
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imaginé ser la dama, y que vendrían a prenderme


            para ser quemada en la hoguera a la vista de toda



            la  ciudad.  Y  me  pregunté  si  a  ella  le  hubiera


            preocupado eso, después de tantas cosas extrañas


            como había hecho, o si le habría dolido mucho que


            la quemaran en la hoguera.


              Una y otra vez intenté olvidar las historias de la


            niñera, y recordar el secreto que presencié aquella


            tarde, y lo que había en el bosque secreto; pero no



            lograba  ver  más  que  la  oscuridad  y  un  breve


            destello, que pronto desaparecía, y a continuación


            únicamente me veía a mí misma corriendo, hasta


            que una luna muy blanca surgía por encima de la


            sombría colina.


              Entonces de nuevo me volvieron a la memoria los


            viejos cuentos y las extrañas rimas que la niñera


            solía cantarme. Había una que empezaba « Hasly



            es torpe, Helen anticuada» , que ella solía cantarme


            dulcemente cuando quería que me durmiese. Y me


            puse a cantarla para mis adentros hasta quedarme


            dormida.


              A  la  mañana  siguiente  estaba  muy  cansada  y


            somnolienta, apenas pude estudiar mis lecciones,


            y me alegré mucho cuando terminé y me puse a



            almorzar, pues quería salir y estar sola. Era un día


            caluroso  y  fui  a  una  linda  colina  cubierta  de


            césped, junto al río, y me senté encima del viejo

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