Page 361 - El Gran Dios Pan y otros relatos - Arthur Machen
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afortunado, y, no obstante, había disfrutado de su
vida, se burlaba de sus inconvenientes, y hacía de
los malos tiempos una aventura. Last solía
expresar su envidia por la carrera del actor,
haciendo hincapié en la insignificancia de su
propio trabajo, el cual, decía él, consistía en
manipular los cerebros de los pequeños, enseñar a
los mayores los trucos de los exámenes, y, en
general, hacer cosas sin importancia.
—Tiene tanto que ver con la educación como la
albañilería con la arquitectura —dijo él una
noche—. Y no es nada divertido.
El viejo Mandeville, por su parte, escuchaba con
interés estas revelaciones acerca de un mundo tan
extraño y desconocido para él como el de las
candilejas lo era para el preceptor. Hablando en
términos generales, nada sabía de libros a
excepción de los textos teatrales. Había oído
hablar, sin duda, de cosas llamadas exámenes,
como la mayoría de la gente ha oído hablar de los
ritos de iniciación de los pieles rojas, pero era tan
ajeno a unos como a los otros. Encontraba
interesante y extraño estar sentado en Blacks’,
hablando en realidad con un buen compañero que
estaba dedicado seriamente a esta curiosa
profesión. Y existían cuestiones —advirtió Last con
asombro— en las que los dos círculos coincidían, o
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