Page 398 - El Gran Dios Pan y otros relatos - Arthur Machen
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esposa era una mujer habitualmente de un buen
humor algo lánguido; pero recientemente
mostraba un aspecto y un semblante de furia
contenida, la ardiente mirada de una mujer celosa,
la rabia de la belleza desdeñada. Hablaba poco, y
cuando lo hacía era lo más concisa posible; pero
podía uno imaginarse en su interior el fuego de la
pasión. Last había comprendido esto y se
asombraba, aunque no demasiado, decidiendo no
meterse en lo que no le importaba. Suponía que
había alguna diferencia de opinión entre ella y su
marido; muy posiblemente acerca de la nueva
disposición del mobiliario del salón y del alquiler
de un gran piano. Desde luego no se le había
ocurrido achacar el semblante alterado de la
señora Marsh al infame crimen que se había
cometido. Y ahora Marsh le contaba que esos
destellos de rabia oculta eran los signos externos
de su compasiva ansiedad materna. Pero no le
creyó ni una sola palabra. Comparó el mal
disimulado terror de Marsh con la mal disimulada
furia de su esposa; se acordó del libro del cenador
y de las cosas que se rumoreaban acerca del horror
en el bosque: la repugnancia y el pavor se
apoderaron de él. Era cierto que no tenía pruebas
sino simples conjeturas; pero no dudaba. No podía
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