Page 414 - El Gran Dios Pan y otros relatos - Arthur Machen
P. 414
que tensaban sus arcos y, tras otro grito, una nube
de flechas silbó y zumbó por el aire en dirección a
las huestes alemanas.
Los demás hombres de la trinchera estuvieron
disparando todo el tiempo. No tenían ninguna
esperanza; pero apuntaban como si hubieran
estado disparando en
[4]
Bisley .
De pronto uno de ellos alzó la voz en el inglés más
llano.
—¡Que Dios nos asista! —gritó al hombre más
próximo a él—. ¡Estamos contemplando auténticas
maravillas! ¡Mira a esos caballeros… de gris,
míralos! ¿Los ves? No caen por docenas, ni por
centenas; sino por millares. ¡Mira! ¡Mira! Ha
muerto todo un regimiento mientras te hablaba.
—¡Cállate! —exclamó el otro soldado, sin dejar de
apuntar—. ¿Qué estás farfullando?
Pero se contuvo asombrado en cuanto habló,
pues, en efecto, los hombres de gris estaban
cayendo a millares. Los ingleses pudieron
escuchar los chillidos guturales de los oficiales
alemanes, el traqueteo de sus revólveres al
disparar a los reacios; y no obstante línea tras línea
iban cayendo al suelo.
413

