Page 445 - El Gran Dios Pan y otros relatos - Arthur Machen
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—Entonces ¿dónde cree usted que sonaba?
—Ym mharadwys —replicó la señora Parry en
galés.
Quería decir « en el paraíso» , y nada más oírlo las
otras dos mujeres cambiaron de conversación.
Creyeron que la señora Parry había recobrado el
oído de repente —cosas así suceden de vez en
cuando— y que el sobresalto la había « indispuesto
un poco» . Y esta explicación sin duda se habría
mantenido firme, de no haber sido por otras
experiencias. En efecto, el médico de la localidad
(que desde hacía una docena de años llevaba
tratando a la señora Parry, no de sordera, que él
consideraba incurable, sino de una pesada
bronquitis crónica) contó el caso a un colega suyo
de Bristol, suprimiendo, por supuesto, la
referencia al paraíso. El físico de Bristol opinó con
rotundidad que los síntomas eran los que cabía
esperar.
—Con toda probabilidad —escribió— nos
hallamos ante el derrumbe súbito de una antigua
obstrucción en el conducto auditivo, y es de
esperar que este proceso venga acompañado de
acusados e incluso violentos zumbidos.
¿Y qué hay de las otras experiencias? A medida
que avanzaba la mañana de aquel claro día
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