Page 463 - El Gran Dios Pan y otros relatos - Arthur Machen
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Esta  descripción  da  una  ligera  idea,  creo,  de  la


            naturaleza del mundo transmutado en el que había



            irrumpido esa gente del mar, un mundo resucitado


            y glorificado, lleno de placeres. En sus semblantes


            había júbilo y asombro. Pero era en el rostro del


            párroco  donde  el  júbilo  era  más  profundo  y  el


            asombro mayor. Pues había oído tres veces a través


            del velo la palabra griega que significa « sagrado»


            . Y él, que una vez había asistido horrorizado a una



            Misa Mayor en una iglesia extranjera, reconoció el


            perfume del incienso que llenaba aquel lugar de un


            extremo a otro.



              Fue  aquél  sábado  por  la  noche  cuando  Olwen


            Phillips, de Croeswen, tuvo un sueño maravilloso.


            Era  una  chica  de  dieciséis  años,  hija  de  unos


            modestos  granjeros,  y  durante  muchos  meses


            había  estado  condenada  a  una  muerte  cierta.  La


            tisis, que prospera en climas húmedos y cálidos,


            había hecho presa en ella; la tuberculosis no sólo



            había afectado a sus pulmones sino que se había


            extendido  a  todo  su  organismo.  Como  suele


            suceder con frecuencia, había disfrutado de breves


            periodos  de  recuperación  durante  las  primeras


            fases  de  la  enfermedad,  pero  hacía  tiempo  que


            estaba  desahuciada  y  en  las  últimas  semanas


            parecía  precipitarse  con  vehemencia  hacia  la





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