Page 467 - El Gran Dios Pan y otros relatos - Arthur Machen
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cerca de la costa, otras azul como el cielo nocturno


            con todas las estrellas brillando, y el sol y la luna la



            bañaban  al  ponerse.  Y  el  tercer  hombre  sostenía


            por  encima  de  ella  una  copa  que  era  como  un


            rosetón encendido.


              —Algo  ardía  en  su  interior,  que  contenía  unas


            gotas de sangre, y encima había como una nube


            roja. Entonces pude contemplar un gran misterio.


            Y escuché una voz que cantó nueve veces: « Gloria



            y  alabanzas  al  Conquistador  de  la  Muerte,  a  la


            inmortal Fuente de la Vida» . Luego la luz roja se


            alejó  de  la  pared  y  todo  quedó  a  oscuras.  La


            campana sonó otra vez débilmente en Capel Teilo


            y entonces me levanté y te llamé, mami.


              El  lunes  por  la  mañana  vino  el  médico  con  el


            certificado  de  defunción  en  la  cartera,  y  Olwen


            salió  corriendo  a  su  encuentro.  Ya  he  citado  su



            frase en el primer capítulo de esta relación: « una


            especie de resurrección del cadáver» . Reconoció


            cuidadosamente  a  la  chica  y  declaró  haber


            comprobado  que  había  desaparecido  cualquier


            rastro  de  la  enfermedad.  El  domingo  por  la


            mañana había dejado a su paciente en ese estado


            de  coma  que  precede  a  la  muerte,  un  cuerpo



            condenado irremisiblemente y listo para tumba. Y


            el  lunes  por  la  mañana  había  encontrado  a  una


            joven  llena  de  vida,  cuyo  cuerpo  reía  y  se

                                                                                                          466
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