Page 466 - El Gran Dios Pan y otros relatos - Arthur Machen
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Dijo  que  se  despertó  en  medio  de  la  oscuridad


            más absoluta, sabiendo que la vida se le escapaba



            rápidamente. No podía mover ni un dedo; intentó


            gritar, pero no salió de sus labios sonido alguno.


            Tenía el presentimiento de que en seguida se iría


            de este mundo, y su corazón sufría atrozmente. Y


            cuando sus labios exhalaron el último aliento de


            vida, oyó un sonido muy débil y dulce, como el


            tintineo de una campana de plata. Venía de muy



            lejos, de más allá de Tynewydd. Olvidó su congoja


            y  se  puso  a  escuchar,  y  asegura  que  incluso


            entonces  sintió  como  si  el  torbellino  del  mundo


            volviese a ella. Y el sonido de la campana aumentó


            y se intensificó, estremeciendo todo su cuerpo, que


            de  esta  forma  recuperó  la  vida.  Y  mientras  la


            campana sonaba y vibraba en sus oídos, una tenue


            luz  roja  se  reflejó  en  la  pared  de  su  habitación,


            hasta inundarla por completo de un fuego rosado.



            Entonces  vio  que  delante  de  su  cama  había  tres


            hombres  de  rostros  radiantes,  ataviados  con


            túnicas de color sangre. Uno de ellos llevaba en la


            mano una campana dorada. El segundo sostenía


            algo que tenía la forma de un tablero de mesa. Era


            como una alhaja enorme, de color azul, atravesada


            de  vetas  plateadas  y  doradas  que  fluían  cual



            torrentes, y tenía reflejos como si hubiesen echado


            violetas al agua; unas veces era verde, como el mar

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