Page 49 - El Gran Dios Pan y otros relatos - Arthur Machen
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ruidosamente  los  escalones.  El  doctor  apenas


            necesitó un examen superficial para saber que el



            pobre  tipo  llevaba  varias  horas  muerto.  Fue


            entonces  cuando  la  cosa  empezó  a  ponerse


            interesante.


              » Al muerto no le habían robado nada y en uno de


            sus  bolsillos  se  encontraron  papeles  que  le


            identificaban como… bueno, como a un hombre de


            buena  familia  y  posición,  predilecto  de  la  buena



            sociedad  y  sin  ningún  enemigo  conocido.  No  le


            digo  su  nombre,  Villiers,  porque  nada  tiene  que


            ver con la historia, y no es bueno sacar a relucir los


            asuntos  de  los  muertos  cuando  no  les  quedan


            parientes  vivos.  Lo  más  curioso  fue  que  los


            médicos no pudieron ponerse de acuerdo acerca


            de la causa de su muerte. Presentaba unas ligeras


            magulladuras en los hombros, pero tan ligeras que


            parecía como si le hubiesen echado bruscamente a



            empujones por la puerta de la cocina, mas no que


            le  hubiesen  arrojado  a  la  calle  por  encima  de  la


            verja,  ni  que  le  hubiesen  arrastrado  por  los


            escalones.  No  presentaba  ninguna  otra  señal  de


            violencia, ninguna desde luego que justificara su


            muerte.  Al  efectuar  la  autopsia  no  encontraron


            rastro alguno de veneno. Por supuesto, la policía



            quiso enterarse de todo lo relativo inquilinos del


            numero veinte y así se descubrieron, según supe

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