Page 48 - El Gran Dios Pan y otros relatos - Arthur Machen
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atención a la altura del número veinte. Declaró,
bastante absurdamente, que la casa ofrecía el
aspecto más desagradable que había observado en
toda su vida, pero que, de todas formas, echó un
vistazo al patio y quedó asombrado al ver a un
hombre tendido sobre el pavimento, acurrucado
boca arriba. Nuestro caballero pensó que aquel
semblante ofrecía un aspecto particularmente
horroroso, por lo que salió corriendo en busca del
policía más próximo. Al principio, el agente se
sintió inclinado a tomarse el asunto a la ligera,
sospechando una vulgar borrachera. Sin embargo
acudió y, al observar el rostro del hombre, cambió
de tono bastante rápidamente.
» El pájaro madrugador que tan excelente gusano
había encontrado fue en busca de un médico y el
policía hizo sonar el timbre y golpeó la puerta de
la casa hasta que bajó a abrir una sirvienta
desaseada, con aspecto de estar aún dormida. El
agente señaló el contenido del patio a la doncella,
la cual gritó en voz alta lo suficiente para despertar
a toda la calle. Luego declaró que no sabía nada de
aquel hombre; que nunca le había visto en la casa,
y cosas así. Entre tanto, el primer descubridor
había vuelto con un médico y el siguiente paso fue
entrar en el patio. La puerta estaba abierta, así es
que el cuarteto al completo descendió
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