Page 44 - El Gran Dios Pan y otros relatos - Arthur Machen
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cosas pueda seguir viviendo. Al cabo de un año era
un hombre arruinado en cuerpo y alma.
—Pero ¿y tus propiedades? Tenías tierras en
Dorset, ¿no?
—Lo vendí todo: los campos, los bosques, la vieja
y querida casa…, todo.
—¿Y qué ha sido del dinero?
—Ella me lo quitó todo.
—¿Te abandonó entonces?
—Sí; desapareció una noche. No sé adonde fue,
pero estoy seguro de que si la viera de nuevo me
moriría. El resto de mi historia carece de interés;
sórdida miseria, eso es todo. Puedes pensar,
Villiers, que he exagerado para impresionarte, mas
no te he contado ni la mitad. Podría contarte ciertas
cosas que te convencerían, pero ya no volverías a
conocer un solo día de felicidad. Pasarías el resto
de tu vida como yo paso la mía, convertido en un
hombre atormentado, un hombre que ha visto el
infierno.
Villiers llevó a su casa al desgraciado y le dio de
comer. Herbert comió poco
y apenas tocó el vaso de vino que su amigo le puso
delante. Malhumorado y silencioso, se sentó junto
al fuego y pareció aliviado cuando Villiers le
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