Page 58 - El Gran Dios Pan y otros relatos - Arthur Machen
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único que acierto a decir es que notaba algo
anormal. Una de las habitaciones del primer piso
era, sin embargo, la peor de todas. Era bastante
espaciosa y el empapelado de sus paredes debió de
ser en tiempos bastante alegre; pero, cuando yo la
vi, la pintura, el papel y todo lo demás ofrecía un
aspecto de lo más penoso. La habitación estaba
repleta de horrores; cuando empujé la puerta, sentí
que me rechinaban los dientes y, al entrar, creí caer
desmayado al suelo. Sin embargo, me tranquilicé y
me apoyé en la pared del fondo, preguntándome
qué demonios podía haber en aquella habitación
que me hiciera temblar y obligara a mi corazón a
acelerar sus latidos, como si me hallase a punto de
morir. En un rincón había un montón de
periódicos esparcidos por el suelo, que empecé a
hojear; eran de hacía tres o cuatro años; algunos
estaban medio rotos y otros arrugados, como si los
hubieran utilizado para envolver algo. Revolví
todo en un montón y descubrí entre ellos un
curioso dibujo; luego se lo mostraré. Pero no podía
permanecer en la habitación: notaba que me
abrumaba. Me alegré de salir, sano y salvo, al aire
libre. La gente me miraba al pasar por la calle,
pensando que estaba borracho. Realmente iba
tambaleándome de un lado a otro de la acera y
apenas fui capaz de devolver la llave al agente y
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