Page 60 - El Gran Dios Pan y otros relatos - Arthur Machen
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aparentemente extrañas: el hallazgo del cadáver en
el patio de la casa de Herbert, por ejemplo, o el
sorprendente dictamen del médico sobre la causa
de la muerte. Pero, después de todo, es muy
posible que estos hechos tengan una sencilla
explicación. En cuanto a la sensación que usted
experimentó al visitar la casa, yo sugeriría que fue
debida a un exceso de imaginación por su parte;
usted debió de sugestionarse, sin darse cuenta, por
todo lo que oyó. No sé, exactamente, qué más
podría decirse o hacerse al respecto.
Evidentemente, usted cree que hay algo misterioso
en todo esto. Pero, dado que Herbert está muerto,
¿dónde se propone usted seguir investigando?
—Me propongo buscar a la mujer; la mujer con
quien se casó. Ella es el misterio.
Los dos hombres se sentaron en silencio junto al
fuego; Clarke, felicitándose interiormente por
haber sido capaz de mantenerse en su papel de
defensor del lugar común, y Villiers, sumergido en
sus melancólicas fantasías.
—Creo que me fumaré un cigarrillo —dijo al fin,
llevándose una mano al bolsillo en busca de su
pitillera—. ¡Ah! —exclamó, ligeramente
sobresaltado—, olvidé que tengo algo que
mostrarle. ¿Recuerda que le dije que había
encontrado un dibujo bastante curioso entre el
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