Page 63 - El Gran Dios Pan y otros relatos - Arthur Machen
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haya visto» . Mecánicamente, dio la vuelta al papel
y echó una ojeada al dorso.
—¡Por Dios, Clarke! ¿Qué le ocurre? Se ha puesto
usted más blanco que el papel.
Villiers saltó bruscamente de su silla, al tiempo
que Clarke caía hacia atrás con un gemido,
soltando el papel de entre sus manos.
—No me encuentro muy bien, Villiers. De vez en
cuando padezco este tipo de ataques. Sírvame un
poco de vino. Gracias, eso bastará. Dentro de un
momento me sentiré mejor.
Villiers recogió el retrato del suelo y le dio la
vuelta, como había hecho Clarke.
—¿Lo ha visto? —dijo—. Así es como identifiqué
el dibujo con el retrato de la esposa de Herbert, o
mejor dicho, de su viuda. ¿Cómo se encuentra
ahora?
—Mejor, gracias; fue sólo un desmayo pasajero.
Creo que no he comprendido bien lo que usted me
ha dicho. ¿Qué fue lo que le permitió identificar el
dibujo?
—Esta palabra, Helen, escrita al dorso. ¿No le
había dicho que se llamaba
Helen? Sí, Helen Vaughan.
Clarke gimió. No cabía la menor duda.
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