Page 587 - El Gran Dios Pan y otros relatos - Arthur Machen
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comienzos de marzo, y una negra escarcha que
había caído en los últimos diez o quince días
constreñía todavía la tierra y su vegetación.
Me fui apresuradamente a mis aposentos que
estaban a cierta distancia de la residencia de
Glanville. Me alegraba sinceramente el pensar
que abandonaría la vecindad al día siguiente.
Puedo decir que hasta el presente nunca he
vuelto a visitar S.N.
Unos meses más tarde encontré a mi amigo el
señor S. y, so pretexto de interesarme por los
asuntos de la parroquia que todavía atendía,
pregunté por Glanville al que, dije, había
conocido. Al parecer había cumplido su
intención de abandonar la vecindad a los pocos
días de mi propia partida. No había confiado a
nadie de la parroquia ni su destino ni sus planes
para el futuro.
—Le conocí muy poco —dijo S.—, y no creo que
hiciera ninguna amistad en la localidad, aunque
residió en S.N. más de cinco años. Han pasado
unos quince años desde que me acaeciera esta
experiencia tan extraña, y durante ese tiempo no
he oído nada de Glanville. Ignoro
completamente si todavía vive en el lejano
Oriente, o si ha muerto.
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