Page 609 - El Gran Dios Pan y otros relatos - Arthur Machen
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siglo XVI y un pórtico jacobino en el centro, con un
confuso blasón moldeado encima del dintel.
Se me ocurrió que sería agradable un poco de pan
con queso y sidra, y golpeé la puerta con mi bastón;
me abrió una simpática mujer.
—¿Sería usted tan amable…? —empecé yo.
Entonces, en alguna parte al fondo del corredor de
piedra, se oyó un grito y una soberbia voz.
—Adelante, pase, bribón, si se llama Meyrick, de
lo cual estoy seguro.
Estaba asombrado. La simpática mujer sonrió
abiertamente y dijo:
—Parece que es usted muy conocido aquí, señor.
Pero tal vez haya oído que el señor Roberts reside
aquí.
Mi viejo conocido James Roberts salió
tambaleante de su guarida en la parte trasera. Le
había conocido hacía mucho tiempo, pero no muy
bien. Nuestros negocios en Londres seguían
caminos diferentes y, por lo tanto, no nos vimos a
menudo. Pero me alegraba verle en este
inesperado lugar: era un hombre rechoncho, con el
rostro cada vez más rubicundo con el paso de los
años. Era paisano mío, pero apenas le había
conocido antes de que ambos nos viniéramos a la
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