Page 81 - El Gran Dios Pan y otros relatos - Arthur Machen
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—Sí, con motivo de aquella casa de Ashley Street,


            la  casa  de  la  señora  Beaumont.  Usted  dijo  algo



            acerca de que Argentine había cenado allí.


              —Así  es.  Por  supuesto  sabrá  usted  que  fue  allí


            donde  cenó  Argentine  la  noche  antes…  de  su


            muerte.


              —No, no había oído nada de eso.


              —Pues  sí.  Su  nombre  no  apareció  en  los



            periódicos  para  proteger  a  la  señora  Beaumont.


            Argentine era uno de sus comensales preferidos; y


            dicen que, a su muerte, quedó ella en una terrible


            situación.


              El rostro de Villiers adoptó una curiosa expresión,


            como si dudase entre hablar o no. Austin comenzó


            de nuevo.


              —Nunca había experimentado una sensación de


            horror  como  la  que  sentí  al  leer  la  noticia  de  la



            muerte de Argentine. No la comprendí entonces,


            ni la comprendo ahora. Le conocía muy bien y no


            puedo imaginar el motivo que le impulsó, a él o a


            cualquiera de los otros, a matarse a sangre fría de


            forma  tan  espantosa.  Ya  sabe  usted  cómo


            murmura la gente en Londres. Puede estar usted


            seguro  de  que  cualquier  escándalo  encubierto  o



            cualquier vergüenza oculta habría salido a la luz


            en un caso como este. Sin embargo, nada de eso ha


            sucedido. En cuanto a la teoría de la manía suicida,

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