Page 78 - El Gran Dios Pan y otros relatos - Arthur Machen
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pasárselo alrededor del cuello, el desdichado debió


            de  lanzarse  decididamente  hacia  delante,  para



            morir lentamente por estrangulación.


              Estaba vestido con el mismo traje claro con el que


            el ayuda de cámara le había visto salir y el médico


            al  que  llamaron  declaró  que  su  vida  se  había


            extinguido hacía más de cuatro horas. Todos los


            documentos, cartas y cosas por el estilo parecían


            estar en perfecto orden y no se encontró nada que



            revelase  ni  remotamente  la  posibilidad  de  un


            escándalo,  grande  o  pequeño.  No  pudo


            descubrirse  nada  más.  Varias  personas  habían


            estado presentes en la cena a la que había asistido


            lord  Argentine  y  a  todas ellas les  pareció  que  el


            difunto se había mostrado tan animado como de


            costumbre.                  El         ayuda             de          cámara              dijo,


            efectivamente,  que  su  amo  le  pareció  un  poco


            excitado cuando volvió a casa, aunque reconoció



            que su alteración era muy leve, en realidad apenas


            perceptible. Pareció inútil buscar alguna pista y la


            hipótesis de que lord Argentine había padecido un


            súbito ataque de manía suicida fue generalmente


            aceptada.


              Sin embargo, la gente no pensó lo mismo cuando,



            al cabo de tres semanas, tres caballeros más, uno


            de  ellos  aristócrata  y  los  otros  dos  de  buena


            posición               y        amplios               recursos,              perecieron

                                                                                                           77
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