Page 122 - La Patrulla Del Tiempo - Poul Anderson
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Aunque  resultaba  que  era  cierto—.  Los  mismísimos

           dioses han favorecido al rey. Si hubiese sabido hasta qué


           punto le protegían realmente, es decir, no como la mera

           fábula  que  creía  que  era,  nunca  me  hubiese  atrevido  a

           oponerme a él. Porque no cabe duda de que es un elegido.



                 Everard se mantuvo en su papel de griego aguando


           el vino y deseando haber elegido una nacionalidad menos

           moderada.



                 —¿Cuál es la historia, señor? —preguntó—. Sólo sé

           que el Gran Rey era hijo de Cambises, que mantenía esta


           provincia como vasallo del medo Astiages. ¿Hay más?



                 Creso se inclinó hacia delante. Bajo la incierta luz, sus

           ojos  tenían  un  curioso  brillo,  una  mezcla  dionisíaca  de

           terror y entusiasmo que la época de Everard hacía tiempo

           que había olvidado.




                 —Escucha,  y  lleva  el  relato  a  tus  compatriotas  —

           dijo—. Astiages casó a Mandane con Cambises, porque

           sabía  que  los  persas  estaban  inquietos  bajo  su  pesado

           yugo y deseaba unir a su líder con su casa. Pero Cambises


           se puso enfermo y quedó debilitado. Si moría y su hijo

           pequeño  Ciro  le  sucedía  en  Anzán,  se  produciría  una

           problemática regencia de nobles persas que no estaban

           unidos a Astiages. Los sueños también advirtieron al rey



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