Page 266 - La Patrulla Del Tiempo - Poul Anderson
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Everard se servía un trago en la tapa de la cantimplora y
se lo bebía.
—Huele raro —dijo.
—Pruébalo. —El patrullero le pasó la cantimplora.
Fue un impulso de absoluta soledad. Toktai no era tan
mal tipo. No según sus propios términos. Y cuando estás
sentado al lado de tu compañero moribundo, beberías
con el mismísimo diablo, sólo para evitar tener que
pensar. El mongol olisqueó dubitativo, miró a Everard,
hizo una pausa y luego se llevó la cantimplora a los labios
con un gesto de arrojo.
—¡Uuuuuuuuuu!
Everard se movió para atrapar la cantimplora antes
de que se perdiese mucho líquido. Toktai boqueaba y
escupía. Un guardia tensó una flecha, el otro saltó para
colocar una mano sobre el hombro de Everard. La espada
en alto, brillaba.
—¡No es veneno! —exclamó el patrullero—. Sólo es
demasiado fuerte para él. Mirad, yo beberé un poco más.
Toktai hizo retroceder a los guardias con un gesto y
miró con ojos acuosos.
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