Page 269 - La Patrulla Del Tiempo - Poul Anderson
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El guerrero agarró el recipiente, dedicándole a su jefe
una mirada de resentimiento, y lo inclinó sobre la boca.
—Calma —dijo Everard—. Es fuerte.
—Nada es fuerte para mí. —Toktai se metió una dosis
más—. Sobrio como un bonzo. —Agitó el dedo—. Ése es
el problema de ser un mongol. Eres tan duro que no
puedes emborracharte.
—¿Te quejas o presumes? —preguntó Everard. El
primer guerrero chasqueó la lengua, recuperó la postura
de alerta y le pasó la botella a su compañero. Toktai
volvió a beber de la otra cantimplora.
—¡Ahhh! —Miró como un búho—. Eso ha estado
bien. Bueno, será mejor que ahora me vaya a dormir.
Hombres, devolvedle su licor.
A Everard se le agarrotó la garganta. Pero se las
arregló para decir:
—Sí, gracias, me apetece un poco más. Me alegra que
hayas comprendido que no puedes soportarlo.
—¿A qué te refieres? —Toktai lo miró con furia—.
Nunca es demasiado. ¡No para un mongol! —Volvió a
beber. El primer guardián recibió la otra cantimplora y
dio un trago rápido antes de que fuese demasiado tarde.
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