Page 360 - La Patrulla Del Tiempo - Poul Anderson
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de otro. Una lanza resonó sobre su casco. Bajó la cabeza y

           corrió.




                 El combate se encontraba frente a él. Intentó dar un

           rodeo y tropezó con un cadáver destrozado. A su vez un

           romano chocó con él. Van Sarawak lanzó una maldición

           y  lo  ayudó  a  liberarse.  Una  espada  surcó  el  brazo  del


           venusiano.



                 Delante  de  ellos,  los  hombres  de  Escipión  estaban

           rodeados y luchaban sin esperanza. Everard se detuvo,

           llenó los ansiosos pulmones de aire y miró la fina lluvia.


           Las  armaduras  relucían  por  la  humedad  mientras  se

           acercaban los jinetes de Roma, con barro hasta los belfos

           de sus monturas. Aquél debía de ser el hijo, Escipión el

           Africano, apresurándose a rescatar a su padre. Los cascos


           resonaron como truenos sobre la Tierra.



                 Van  Sarawak  gritó  y  señaló.  Everard  se  acurrucó

           donde estaba con la lluvia corriéndole por casco y cara.

           Desde  la  otra  dirección,  un  grupo  de  cartagineses


           cabalgaba hacia la batalla alrededor de las águilas. Y a su

           cabeza iban dos hombres altos con los rasgos marcados

           de  Neldor.  Vestían  armadura  militar,  pero  en  la  mano

           cada uno empuñaba un arma de tambor fino.



                 —¡Por aquí! —Everard giró sobre los talones y corrió



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