Page 386 - La Patrulla Del Tiempo - Poul Anderson
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seria,  pero  por  ahora  le  dolía  terriblemente.  Medio

           mareado, se detuvo en la boca del callejón, miró al vacío


           que  tenía  delante,  tomó  aliento  y  consiguió  decir,  en

           inglés:



                 —Ha escapado. Oh, maldita sea.



                 Pummairam  llegó  corriendo.  Manos  ansiosas

           recorrieron el cuerpo del patrullero.




                 —¿Estáis herido, maestro? ¿Puede ayudaros vuestro

           sirviente? Ah, congoja y aflicción, no tuve tiempo para

           tensar  correctamente  ni  para  apuntar  bien,  o  si  no,

           hubiese esparcido el cerebro de ese malvado para que se


           lo comiera ese perro.



                 —Lo…  has  hecho  muy  bien…  de  todas  formas.  —

           Everard  respiraba  entrecortadamente.  La  fuerza  y  la

           seguridad regresaban, y la agonía alejaba. Seguía vivo.


           Eso era milagro suficiente por un día.


                 Pero tenía trabajo que hacer, y era urgente. Después


           de recuperar la pistola, puso la mano en el hombro de

           Pummairam y lo miró directamente a los ojos.



                 —¿Qué  has  visto,  muchacho?  ¿Qué  crees  que  ha

           sucedido hace un rato?



                 —Bien, yo… yo… —Rápido como un hurón, el joven

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