Page 382 - La Patrulla Del Tiempo - Poul Anderson
P. 382

y se abrían paso entre marineros, artesanos, vendedores,

           obreros,  esposas,  artistas,  agricultores  y  pastores,


           extranjeros de un extremo a otro del mar del centro del

           mundo, entre todas las condiciones y los modos de, vida.

           Si  la  mayoría  de  las  prendas  tenían  colores  apagados,


           muchas eran extravagantes y ninguna parecía no cubrir

           un cuerpo que no rebosase de energía.



                 Había  puestos  adosados  a  las  paredes.  Everard  no

           pudo  resistirse  a  demorarse  aquí  y  allá  para  mirar  la

           oferta.  No  encontró  el  famoso  tinte  púrpura;  era


           demasiado caro e iba buscado por todos los fabricantes

           de  tela  del  mundo,  puesto  que  estaba  destinado  a

           convertirse en el color tradicional de la realeza. Pero no


           había escasez de telas brillantes, drapeados,  alfombras.

           Abundaban  los  objetos  de  vidrio,  desde  cuentas  hasta

           tazas; era otra especialidad de los fenicios, una invención


           propia. Las joyas y figuritas, a menudo talladas en marfil

           y fundidas en metales preciosos, eran excelentes; aquella

           cultura producía muy poco o casi nada de artístico, pero

           copiaba  con  libertad  y  habilidad.  Amuletos,  hechizos,


           chucherías,              comida,            bebida,            utensilios,            armas,

           instrumentos, juegos, juguetes, infinidad de cosas…



                 Everard  recordó  cómo  la  Biblia  se  vanagloriaba  (se

           vanagloriaría) de la fortuna de Salomón y de dónde la



                                                                                                         382
   377   378   379   380   381   382   383   384   385   386   387