Page 388 - La Patrulla Del Tiempo - Poul Anderson
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agente había visto inmediatamente que no se trataba de
un viajero normal que hubiese llegado a esa cosa y no
había vacilado ni un segundo en matarlo.
Aquélla era una misión peliaguda. Y había más en
juego de lo que Everard quería considerar… primero la
existencia de Tiro, después, el destino del mundo.
Zakarbaal cerró las puertas de sus cámaras privadas
y pasó el cerrojo. Dándose la vuelta, le ofreció la mano al
estilo occidental.
—Bienvenido —dijo en temporal, el lenguaje de la
Patrulla—. Mi nombre, como recordarás, es Chaim
Zorach. ¿Puedo presentarte a mi esposa, Yael?
Los dos parecían levantinos y vestían ropas de
Canaán. Pero lejos del personal y la servidumbre, su
aspecto entero cambió: postura, porte, expresión facial,
tono de voz. Everard, aunque no se lo hubiesen dicho,
había sabido inmediatamente que pertenecían al siglo XX.
La atmósfera le resultaba tan refrescante como la brisa del
mar.
Se presentó.
—Soy el agente No asignado que pedisteis —añadió.
Los ojos de Yael Zorach se abrieron.
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