Page 430 - La Patrulla Del Tiempo - Poul Anderson
P. 430
—… no, no hay esponsales todavía para mí, Eborix.
Vine a esta ciudad porque mi padre es pobre, con muchos
otros hijos a los que alimentar, y no parecía que nadie en
mi tribu fuese a pedirle mi mano para su hijo. ¿Vos
conoceríais a alguien? —Él mismo, que iba a tomar su
virginidad, estaba excluido. De hecho, la pregunta
infringía ligeramente la ley que prohibía los acuerdos
previos, como por ejemplo con un amigo—. He ganado
posición en el palacio, en la práctica aunque no de
nombre. Disfruto de un cierto poder entre los sirvientes,
proveedores y artistas. He conseguido reunir una dote
para mí misma, no grande, pero… pero podría ser que la
diosa me sonriese al fin después de haber hecho mi
oblación…
—Lo siento —contestó él lleno de compasión—. Aquí
soy un extranjero.
Everard la comprendía, o suponía que lo hacía. Ella
quería desesperadamente casarse: no tanto por tener un
marido y poner fin a los desprecios y sospechas apenas
ocultos en que se tenía a las solteras, como para tener
hijos. Entre aquella gente, pocos destinos eran más
terribles que morir sin hijos, ir doblemente a la tumba…
Las defensas de Sarai se desmoronaron y lloró contra el
pecho de Everard.
430

